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Azahar, romero o milflores: cómo elegir tu miel
Tres mieles, tres flores y tres formas de tomarlas. Una guía rápida para acertar a la primera, o para regalar.

El sabor de una miel depende, sobre todo, de las flores que visitan las abejas. Por eso cada miel sale de colmenas que están donde florece esa planta: entre naranjos, en el monte de romero o en los campos de flores silvestres. Estas son nuestras tres mieles de siempre y cómo sacarles partido.
Miel de azahar: la más delicada
Sale de la flor del naranjo, en primavera. Es muy clara, con un aroma floral intenso y un final ligeramente cítrico. Cristaliza pronto en una crema fina.
Para quién: para quien empieza con la miel cruda o busca una miel suave.
Con qué: yogur natural, fruta, infusiones, tostadas con queso fresco.
Miel de romero: la clásica mediterránea
Florece a finales de invierno y en primavera en el monte. Es clara, de dulzor limpio y con un toque herbal. Cristaliza en una pasta blanca muy fina.
Para quién: para el día a día; es la que menos empalaga.
Con qué: desayunos, café o leche, quesos curados, marinados.
Miel de milflores: la de más carácter
La hacen las abejas con todo lo que encuentran en flor. Cada cosecha es diferente: unas más claras, otras más oscuras. Es la más intensa de las tres.
Para quién: para quien busca sabor.
Con qué: repostería, panes, salsas, glaseados, yogur griego con nueces.
¿Y si no me decido?
Para eso existe el pack cata: un bote de medio kilo de cada una. Pruébalas a temperatura ambiente, de la más suave a la más intensa (azahar, romero, milflores), y descubrirás cuál es la tuya.
Y si es para regalar, acierta seguro.
¿Buscas algo distinto?
Además de estas tres, cada año cosechamos en pequeñas cantidades mieles de temporada con mucha personalidad: tomillo, brezo, encina, algarrobo y eucalipto. Las encontrarás en la tienda mientras duren.


